AÑO NUEVO EDUCATIVO, Re-unión Familiar

Empezar bien “el año” educativo-académico pide ante todo darle importancia.

Lo nuevo siempre es importante en sí, si sabemos darle la importancia debida.  Lo desastroso sería tratar lo nuevo como repetición rutinaria de lo ya vivido.  Lo nuevo desaparecería en la indiferencia, y lo viejo se tragaría lo nuevo.

Lo nuevo exige ser valorizado con algún cambio.

Mi pregunta de fondo es: ¿cómo la familia puede organizarse para empezar el año nuevo educativo-académico como proyecto de vida, para toda la micro-comunidad?

Parto de estos principios: el éxito de una educación de calidad parte de tres manantiales de acción: profesores, familia, hijo-hija-estudiante.

De la familia depende formar ambiente “nuevo” para los “nuevos” compromisos del año.

Cada hijo ha crecido.  Cambia de nivel de estudio y de experiencias.  Formar la conciencia global de la importancia del emprendimiento de lo nuevo, exige una “re-unión”, motivada por los mayores, en tiempo y espacio convenientes, para organizar un proyecto común familiar 2012.

Cómo presentar con convicción ideales, virtudes deseables para cada cual, grandes y pequeños, todos humildes y abiertos para mejorar la convivencia, en vista a los nuevos compromisos por el cambio de edad y de nivel de estudios y por las consecuentes responsabilidades.

¡Cómo no va a ser deseable escuchar con simpatía, los aportes en deseos y sugerencias de todos, sobre todo de los más pequeños, compartiendo necesidades nuevas, económicas y logísticas, y espirituales de la familia y lograr un compromiso colectivo que dé sentido a la “nueva” vida familiar que ofrece el año 2012.

Si la familia sabe sacar ventaja de la innovación, y sabe despertar la creatividad para aprovecha mejor todos sus recursos, propiciando un ambiente de superación ante el desafío común, sorprenderá gratamente a todos ver brotar la alegría de sentirse un solo equipo, con roles diferentes, con la satisfacción irradiante de “remar” todos juntos en el mismo bote y orientando el esfuerzo hacia la misma meta, que es la mayor felicidad posible.

Les agrego que, además, la familia no está sola, tiene un Timonel invisible que ya bendijo el manantial de ese amor fecundo desde el principio, y con el Bautismo, llenó de capacidad de amar el corazón de los hijos, elevándolos a la belleza divina.

Sé que algunos me dirán: “llegas tarde.  Ya volaron todos “los pájaros”.  Comprendo.

Sin embargo, quiero llegar a tiempo para los nuevos navegantes de la hornada 90 – 2000 que recién despegan de la orilla.

Son nuestra esperanza de ser familias emprendedoras y constructora de una nueva sociedad, con un nuevo estilo de vida, más cerca de lo verdadero, de lo bello, de lo libre, de lo justo y de lo que es el amor.

Es un objetivo de la FCM.

Salvemos a nuestra futura juventud, en la actual niñez.
Gracias y una oración,
Gustavo Ferraris del C., sdb