Cuaresma

Mis muy queridos amigos y simpatizantes de la FCM.

Empezó en la tradición católica la cuaresma. Un bautizado que quiere ser auténtico y no de fachada, sentirá la necesidad de tomarla en cuenta. ¿Como? El problema no radica si como sólo esto o aquello sino en tomar una actitud seria, comprometida con Jesucristo con nuestro Dios.

Lo primero es “sentirse pobre”, es decir, necesitados de ayuda divina para liberarse del mal, de lo que ofende a Dios, poniendo la salvación de mi alma en el primer lugar de mis intereses. Todo lo demás es paja, sirve algo para esta vida, pero nada más que el alma podremos llevar en el gran encuentro cara a cara con el “Dios vivo”.

El sentido que le da Jesucristo a lo de ser pobre, no es un problema si tengo bastante o poco dinero sino en la importancia que le doy a Jesucristo en mi corazón. Puedo sentirme con respecto al dinero aferrado o desprendido, si para mí el dinero es servidor o patrón en mi existencia si mis “deseos” son de aumentar mi seguridad con lograr más dinero o si tengo claro que el dinero es útil y necesario, pero no es el mayor bien después de la salud. El bautizado coherente con el evangelio dará siempre mayor importancia, en la vida a su relación con Jesucristo, el único salvador, más que a cualquier otro legítimo interés.

Estas reflexiones invitan a tener mas clara nuestra escala de valores; muchas cosas son importantes pero una solo es necesaria e indispensable: nuestra relación con Dios, con Jesucristo. El sólo puede salvarnos gratuitamente de la “segunda muerte”, la muerte definitiva (Apocalipsis 21,8). Sentirse pobre frente a Dios, ser mendigos de su amor es la actitud clave para agradar a Dios. Es la lección del evangelio en la parábola de la oración del fariseo, seguro de sí mismo y del publicano que se reconoce necesitado de ayuda para liberarse del mal que le echa a perder su vida y sobre todo rompe la amistad con Dios.

Si pasamos a la otra vida y no somos amigos de Dios, ¿Qué podremos hacer? ¡Sólo sentirse perdidos para siempre!

Ser amigos de Dios es nuestra salvación, todos los textos de cuaresma de la iglesia nos invitan a tomar en serio nuestro bautismo, inicio de la relación de Dios con nosotros y de nosotros con Dios.

Que formidable importancia asumen los padrinos de bautismo para formar en la fe a sus ahijados. Por eso en el momento del bautismo los padrinos toman en brazo a sus ahijados para expresar que la vida nueva no es engendrada por los padres sino por Dios mismo. Los padrinos asumen la responsabilidad cristiana de cultivar esa fe incipiente  de sus ahijados, sobre todo si los padres no son muy creyentes y solo por tradición familiar piden el bautismo para sus hijos.

La santa cuaresma se celebra para estimularnos a todos a revisar nuestros compromisos con Dios, el padre de nuestro señor Jesucristo y Padre de todos  y nuestro destino final

 

Con afecto

Gustavo Ferraris del Conte