A favor de los jóvenes

Queridos y recordados amigos y colaboradores:

En el último mensaje de julio, les prometí ampliar el tema esbozado sobre la educación a la sexualidad para el amor verdadero, y de su responsabilidad personal y social.

Destaqué el gran compromiso asumido por los papás ante Dios, por la “educación integral” de sus hijos, que comporta todas las verdades de la antropología humana y cristiana, con respecto a la totalidad de la vida real de toda persona, con su cuerpo y su alma.

Nuestra “educación integral”, se confronta hoy con una cultura potente que la contradice.

El pasado 12 de agosto, la organización de las Naciones Unidas (ONU), inauguró “el año internacional de la juventud”, y uno de sus organismos, el Fondo de la ONU para la población (UNFBA), emitió un documento con varias iniciativas en “favor de los jóvenes”, orientadas al “acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva”, lenguaje conocido para referirse al uso indiscriminado de anticonceptivos y del aborto, y la promoción de una educación sexual “libre”, despojada de toda traba a la libertad personal, en relación al uso del propio cuerpo.

Quedamos sorprendidos que en todo el texto no se use nunca la palabra “padres”, ni tampoco la palabra “hijos”.

Es una concepción radical de la “plena autonomía juvenil”, que corroe el lazo afectivo y orientador entre padres e hijos.

En Chile todavía no se ha publicado el documento, pero ya hemos escuchado hablar a algunos “maestros de la modernidad”, de esa autonomía de toda persona, al recalcar que cada ciudadano adulto “tiene derecho a vivir su sexualidad como le parece” y considera un “abuso de autoridad” que un ministro de estado,  retire de las escuelas la “enciclopedia sexual”, como si los profesores no tuvieran criterio propio válido y necesitaran “reglas desde afuera de su conciencia”.

Queridos amigos, ¿qué nos pide este desafío cultural, esta manera de pensar que se está difundiendo?
Nos corresponde tomar en serio este “desafío cultural”, enfrentar la realidad desde adentro, en la propia familia.
Se trata de poner en evidencia los riesgos de la presión social, que quiere abrir todas las puertas de la libertad sexual, tan atractiva para todo joven.

¿Cómo nos preparamos para escuchar lo que nuestros jóvenes piensan, y presentar las verdades más convincentes de nuestra antropología cristiana?.   Por un lado existe riesgo de que la sexualidad se banalice por un uso indiscriminado e instintivo, que presenta la sexualidad sólo como “fuente de placer”.

La experiencia de la vida nos enseña que el placer sexual, por intenso que sea, es personalísimo, y como tal, “intransferible” e “incomunicable”.

Cuando cada persona usufructúa de su propio placer, y se ve imposibilitado de comunicarlo, desemboca en el drama humano de vivir en “soledad”, la angustia del vacío de amor. Estamos hechos para amar y sentirnos amados, y la “soledad” es un estado del alma interior, que se vuelve insoportable. Llevada al extremo se llama infierno”.

Lo que proponemos, es la alegría de la comunión mutua.  Significa valorar la propia entrega al otro/a, como un don precioso, libre y voluntario, y acoger la entrega tan precioso del otro/a, siempre libre y voluntario, como don exclusivo de plenitud regalada, porque el otro/a me hace sentir que yo valgo, y yo hago sentir que el otro vale.

La alegría, la felicidad, surgen de la mutua valoración personal, de la plenitud del amor mutuo, ofrecido y acogido como don.

En la relación sexual madura, en el amor verdadero, se injerta espontáneamente en la “donación”, el “para siempre”. Nadie se atreve a proponer “pololear por una semana”, porque no tiene sentido. El amor pide siempre algo de futuro seguro.

Estos testimonios solo pueden ofrecerlos un papá y una mamá que viven convencidos de estas realidades, y su testimonio, si parte del corazón y es auténtico, es siempre válido, aunque el matrimonio haya fracasado. El ideal sigue en pie. La verdad expresada desde el corazón conserva su fuerza intrínsica.

Los hijos desean saber de sus propios padres, como les fue en sus vidas. Con éxito, con poco éxito, o con ningún éxito, pero la verdad siempre “libera”.

Quiero invitarles a intercambiar experiencias y razones para profundizar este tema conforme a la antropología cristiana.

Realizaremos un  micro-taller sobre el tema, el miércoles 8 de septiembre en la sede de Cruz del Sur a las 20 horas.  Les invito a concurrir con los hijos mayores.

Gracias por participar.
Con todo mi afecto y una bendición,

Afectuosamente,
P Gustavo Ferraris, sdb