¿Qué ofrece FCM realmente a la sociedad actual?

Muy queridos amigos, miembros y simpatizantes de la FCM,

Me permito hoy tratar un tema candente que serpentea en algunas reuniones: la FCM ¿qué ofrece realmente a la sociedad actual? Y lo que ofrece ¿vale la pena?

Yo afirmo que sí, pero la oferta debería ser cada vez más clara en el lenguaje, y más encarnada en la vida.

Para mí la Fundación ofrece un producto hoy escaso en nuestro ambiente social: una espiritualidad precisa y atractiva: vivir y difundir la gratuidad en el amor.

¿Por qué la gratuidad? Porque es la verdadera manera de amar.  Mi  acto de amar – buscar el verdadero bien del otro puede resultar espontáneo – sin esfuerzo – momento típico de enamorarse, de sentir empatía y gozar de estar junto, y puede ser una decisión voluntaria en momentos difíciles.

En la primera actitud no se paga ningún precio, es siempre “gratificante” de por sí.  La mayor fuerza en ello es el atractivo.  La libertad de amar en este momento, se mueve sola.  Se autoabastece.

En la segunda actitud se da el paso de decidir a amar al otro en un momento en que hay poco o ningún atractivo,  y en ese momento el amor al otro es un acto gratuito.

El otro, en ese momento parece no merecerlo, pero yo decido lo mismo de jugarme por él o ella, más allá del no atractivo, del momento.

Los actos gratuitos de amor, cuando son conscientes, cultivan el vínculo, y el amor adquiere consistencia: la promesa fue “en lo bueno y en lo adverso”.

Amar al otro por el atractivo es un éxito del otro, por ser como es, “querible”.  Amar al otro por el otro, es un éxito mío: a pesar de que no funciona en ese momento el atractivo, yo decido hacerlo merecedor de ser amado por mí, porque yo decido y quiero amarlo, pase lo que pase.

Si la FCM es capaz de educar a sus miembros con esta espiritualidad, y en las reuniones de grupo favorecen – directa o indirectamente – esta visión del amor, tendremos una Institución que realmente influye en el ambiente en forma liberadora de la relación en pareja, que desborda paulatinamente en el comportamiento de los hijos y nietos.

Esta espiritualidad es profundamente humana, y cualquier persona, creyente o agnóstica, puede sentirse atraída por ella, si conserva el deseo de ser siempre mejor persona o sea más capaz de amar bien: ser feliz haciendo feliz al amado/a.

A amar se aprende.  La FCM es y debe ser una Escuela de amor para adultos, con métodos apropiados de formación abierta a todos, que hará florecer la ayuda mutua entre grupos de parejas.

Si después tomamos en cuenta particularmente a los que han decidido cultivar su fe, y están seguros de que Dios es puro amor gratuito, dentro de sí mismo como “Trinidad”, comunión gratuita en el amor de tres personas distintas, su fe les facilitará la vivencia del amor gratuito por adquirir pleno sentido la imitación de Dios, y sentirse “estremecido” cuando recibe la Santa Comunión, por sentirse amado y visitado gratuitamente por la ternura infinita de un Dios-amor a través de Jesucristo, quien vino a servir y no a ser servido.

Gracias por “escucharme” y quiero invitarles a un próximo foro-taller sobre este tema para mí tan relevante, y al mismo tiempo “complejo” en presentarlo bien y ser asimilado como motivante.

Con todo cariño y un abrazo de amistad,

Gustavo Ferraris del C., sdb