Nuestro fundador

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"Tu amor sin exigencias me empobrece, tus exigencias sin amor me enfurecen; solo tu amor exigente me engrandece".


Gustavo Ferraris del Conte, sdb.

La Fundación para el Crecimiento Matrimonial surge de la experiencia del sacerdote salesiano Gustavo Ferraris del Conte sdb., quien dedicó su vida al acompañamiento, formación y estímulo del amor en las parejas, matrimonios y familias. Al igual que don Bosco, Gustavo fue un incansable educador, acompañante y guía de jóvenes y adultos, interesándose especialmente por el desarrollo de la comunicación profunda en el matrimonio y entre padres e hijos.

Nacimiento e inicios vocacionales

Nacido en Alessandria, Italia, el 17 de diciembre de 1920, Gustavo Ferraris del Conte manifestó desde joven su deseo de conocer al ser humano en el mundo. Buscando ampliar su horizonte decidió convertirse en evangelizador y misionero en la obra de san Juan Bosco. Educado en los salesianos, aceptó la invitación para trasladarse a Chile zarpando a los 15 años rumbo a Valparaíso. Ya instalado en nuestro país, fue formado por los hermanos de Don Bosco y años más tarde llegaría a ser pedagogo gracias a su formación universitaria y ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1947.

Gustavo se graduó de profesor de educación familiar en el Instituto de Educación Familiar y en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante seis años se desempeñó como rector del colegio San José en Punta Arenas y como Vicario de la misma Diócesis.

Por más de 24 años compartió sus reflexiones y enseñanzas a través de comentarios radiales que emitía a todo el país Radio Chilena. Gracias a esta valiosa labor, Gustavo contribuyó a la formación de conciencias y motivó el crecimiento personal y la comunicación (comunión) en las parejas. Su libro Buscando sentido reúne una selección de comentarios radiales emitidos entre 1983 y 1997.

Un educador dedicado al crecimiento matrimonial

Desde el día mismo de su ordenación presbiteral en la Iglesia de la Gratitud Nacional un domingo 10 de agosto de 1947, Gustavo dedicó su vida a orientar, preparar y animar parejas y matrimonios. Junto con algunos matrimonios jóvenes fundó el Movimiento Familiar Cristiano, en el cual animaba en comunidades y parroquias a trabajar por el fortalecimiento de la relación matrimonial y la familia. Fueron muchas las parejas que encontraron en este movimiento profundidad, enriquecimiento y herramientas como apoyo a su relación.

Allí comenzó la aventura de acompañar a cientos de jóvenes y matrimonios a través de un verdadero “idioma del amor” basado en la comunicación a través de la expresión de los sentimientos y las emociones. Muchas de las ideas innovadoras que Gustavo desarrolló en el acompañamiento de parejas y familias las conoció en el movimiento de encuentro matrimonial. A este aprendizaje, se sumó un gran talento e inspiración como educador, que lo hacía capaz de darles un nuevo aire a esas ideas y transmitirlas a través de un lenguaje cercano y rico en ejemplos, testimonios, comparaciones y frases sencillas y profundas.

Gustavo desarrolla por esta época talleres masivos de crecimiento matrimonial, dicta conferencias, forma dirigentes para animar y guiar grupos de crecimiento para parejas y matrimonios, y se dedica a preparar novios para su futura vida en común, con herramientas prácticas de comunicación profunda y bajo la mano del Señor.

Sus experiencias fueron recogidas por él en su exitosa obra Se casan creyendo que, un verdadero best seller que se ha convertido en el manual de consulta y orientación para matrimonios que desean mejorar su relación interpersonal y su espiritualidad.

Más tarde, en su libro Creen educar ¿y si sólo domestican?, Gustavo intentó hallar respuestas a la inquietante pregunta acerca de cómo educar para una libertad responsable sin ser víctimas de una libertad sin límites. En las páginas de esta obra él ofrece una propuesta liberadora en el “dominio de sí” para aprender a amar.

En agosto de 2012 publicó su último libro titulado Feliz de hacerte feliz, una sobrecogedora obra, centrada en relaciones vitalizantes del amor de pareja, donde afirma que el significado profundo del amor puede dar sentido a la existencia. 

Gustavo y los inicios de la Fundación para el Crecimiento Matrimonial

El domingo 10 de agosto de 1997, al celebrar 50 años de ministerio, un grupo de amigos preparó una celebración litúrgica donde se reunieron más de mil personas repletando el templo y el gimnasio de la Parroquia Gratitud Nacional. Dicha celebración generó nuevas relaciones entre amigos y personas de diferentes ámbitos a quienes Gustavo comenzó a reunir para intercambiar experiencias, apoyarse afectivamente y ejercitarse en el método de la comunicación. En todas estas instancias el padre les regaló un amor entrañable, atendiendo a sus particulares necesidades espirituales, emocionales y afectivas. Así fue brotando la idea de multiplicar y perpetuar esta dimensión de su ministerio sacerdotal dedicada a la vida del matrimonio y la familia, más allá de su persona.

Unos meses después, el 17 de diciembre de 1997 y mientras se celebraba el cumpleaños 77 de Gustavo, un grupo de personas ligada al crecimiento matrimonial le regaló la idea y las bases de esta Fundación, diseñando sus objetivos y comprometiendo su formación, además de tiempo y dedicación en un gran trabajo para prolongar la misión dirigida a las parejas y matrimonios. Así nació formalmente la Fundación para el Crecimiento Matrimonial.

Durante esos años se formó el primer Directorio de la Fundación constituido por el padre Gustavo, Guido Diez y Karin Berliner, Carlos Eduardo Varas y Ana María Melo, Juan Romeo y Ana María Gómez, Jorge Smart y Francisca Moll, Robert Gillmore y Paola Diez, Claudio Ortiz y Carolina Suárez. Luego, entre 1999 e inicios del 2002, se dieron los primeros pasos para organizar la estructura actual. Desde ese año y hasta la pascua de Gustavo, el 9 de enero de 2016, la actividad de la Fundación dirigida por él, hizo crecer en número y en calidad los grupos de matrimonios, mientras la actividad formativa de novios se iba intensificando. El sacerdote realizaba múltiples talleres en colegios y parroquias con su especial pedagogía, vitalizando y formando grupos de crecimiento matrimonial. Pese a sus múltiples actividades siempre tenía tiempo para dar un consejo y acompañar personas y parejas con dificultad y necesidad de orientación.

Cuatro fueron los ejes principales del quehacer de Gustavo y de la Fundación: formar novios; vincular a las parejas en grupos estables donde pudieran profundizar su relación y crecimiento en común; ofrecer formación permanente para la vida en pareja; y acompañar a aquellos que necesitaran un apoyo especial o un consejo.

Hoy, un cuarto de siglo más tarde, la Fundación mantiene y actualiza esas cuatro tareas, ampliándolas a otras personas (adultos mayores, viudos, separados, jóvenes, etc.) y ámbitos (colegios, comunidades, empresas, municipios, organizaciones sociales, entre otros).

La memoria de Gustavo sigue viva en la Fundación y, cualquiera que visite su casa –que es hoy la sede de la Fundación - puede leer las palabras con las que él mismo los recibe: 

Tu amor sin exigencias me empobrece,
tus exigencias sin amor me enfurecen;
solo tu amor exigente me engrandece
.

A través del lenguaje del amor gratuito, desinteresado y profundo, y con ayuda de la expresión de los sentimientos y emociones, Gustavo se ha transformado en un actor relevante en la promoción de la formación, consolidación y felicidad de muchas parejas, matrimonios y familias.

Fundación para el Crecimiento Matrimonial

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